UN BELÉN EN LOS ALREDEDORES DEL AYUNTAMIENTO

En el Belén de este año se han insertado figuritas realizadas con la estética de las tarjetas postales de las tiendas de souvenirs de los años setenta, series que, bajo los resortes del kitsch, mezclaban la imagen fotográfica o el dibujo más naïf con el hilo de seda bordado para conferir relieve al conjunto. Unos muñecos que han sido expresamente dibujados para esta instalación y que, pirografiados sobre tablero de DM y pintados a mano, han sido vestidos individualmente con retales de tela, pasamanería y lana por Na Jordana-Atélier.

La instalación, presidida por la maqueta a escala de la fachada principal del Ayuntamiento de Valencia, se encuentra custodiada por cinco de los ángeles músicos del altar mayor de la catedral de Valencia, y recrea la Cabalgata de Reyes del ayuntamiento minutos antes del momento en que SSMM acceden al balcón para dirigirse a todos los niños y las niñas de la ciudad como preámbulo de una noche mágica.

Los pasajes evangélicos del Nacimiento del Mesías transcurren, pues, dentro del contexto lúdico y festivo de la Cabalgata. Así, encontraréis el nacimiento en la puerta de acceso al ayuntamiento, junto a la alcaldesa, la locutora encargada de retransmitir el paso de la caravana o la fallera mayor infantil de Valencia, anfitriona en el acto de recepción de SSMM. La anunciación a Nuestra Señora o a los pastorcillos o la adoración de los Magos se entremezclan, por tanto, con personajes profanos o de la Historia. Herodes y sus centuriones, la policía montada, artistas circenses, personajes del mundo televisivo, literario o cinematográfico infantil, jugadores y mascotas de fútbol, pajes, favoritas, músicos, zancudos, danzarinas, camiones de juguetes o carbón, emires, carteros reales y espectaculares carrozas componen un cuadro costumbrista y pintoresco donde tampoco faltan las floristas de la plaza del Ayuntamiento, las castañeras, los vendedores ambulantes de golosinas y baratijas o las familias expectantes que se reúnen alrededor del itinerario.

Poco falta para que empiece esa noche de ilusión con que se cierra la celebración de la Navidad. De vuelta a casa, niños y niñas sacarán al balcón los mendrugos de pan y el agua para los camellos.